Pertenece a la Orden de Religiosas Dominicas desde su fundación en 1461. Sucesivas reformas fueron enmascarando la antigua construcción, edificándose el claustro principal en el siglo XVII y labrándose de nuevo la iglesia a principios del siglo XVIII. El patio, del siglo XVII, es de planta cuadrada, de dos cuerpos y porticado en sus cuatro frentes con arcos de medio punto sobre columnas toscanas. La portada está realizada en piedra blanca de Estepa, con relieves de Santo Domingo y Santa Florentina.
La comunidad de Madres Dominicas que vive en el convento elaboran diversos productos de repostería artesanal, destacando los famosos «Bizcochos Marroquíes«, una receta original elaborada en Écija desde el siglo XVIII
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